Puede parecer una tontería pero a menudo el polvo es el causante del mal funcionamiento de nuestro PC, el simple hecho de abrir la CPU y limpiar un poco el polvo que se acumula, puede evitarnos algún que otro dolor de cabeza.
Todos los componentes electrónicos del computador, debido a sus cargas eléctricas, atraen con gran facilidad partículas de polvo. Por otra parte, el sellado y las juntas de la mayoría de los gabinetes están lejos de ser perfectos.
Los coolers, además de ingresar aire fresco, también permite el acceso de todo lo que se encuentre “flotando” en el ambiente. Polvo, pelusas y partículas diversas se irán acumulando con el paso del tiempo y, como consecuencia, producirán falsos contactos, trabaran ventiladores y reducirán considerablemente la vida útil de nuestra propia máquina.
El 58% de los problemas técnicos se deben al polvo.
En la mayoría de los casos la acumulación de polvo o la aparición de moho no llegan a tales extremos, pero sí es cierto que la limpieza puede ahorrar muchas averías, como un sobrecalentamiento que queme un chip, o que se congele el computador. En un estudio realizado por la consultora Media Research Associates de Nueva York, se afirma que el 58% de las llamadas a las empresas que ofrecen servicios de mantenimiento de computadores se deben a problemas provocados por el polvo y la suciedad acumulados en la CPU.
¿Cómo limpiar el polvo?
La mejor solución es sin duda utilizar latas de aire comprimido que permiten llegar a los lugares más escondidos de la CPU, si no disponemos de ellas podemos utilizar la aspiradora, pero en lugar de que aspire aire debemos conseguir que expulse aire.
Cuanto más tiempo se tenga el computador encendido, más a menudo hay que limpiarlo.